Harold Gillies, el médico que reconstruía caras en la Primera Guerra Mundial

13 Octubre 2016 - Publicado en Blog ¿Sabías qué?

Harold Gillies CirujanoEl Dr. Harold Gillies está considerado uno de los pioneros de la Cirugía Plástica moderna ya que, durante la Primera Guerra Mundial, fue el hombre encargado de reparar los rostros desfigurados de los soldados del ejército británico.

Durante la Gran Guerra la principal causa de muerte en el campo de batalla fue el impacto de las innumerables esquirlas metálicas que despedían las bombas al explotar. Estas esquirlas no solo causaban la muerte de los combatientes sino que también provocaban las peores heridas faciales.

Las esquirlas de metal retorcido, también conocidas como metralla, podían llegar a arrancar la cara a un soldado; por eso la labor que el Dr. Gillies desempeñó a lo largo de todo el conflicto y tras el fin de la contienda fue fundamental para los soldados del ejército británico que regresaron con sus rostros desfigurados.

De origen neozelandés, Gillies estudió Medicina en la Universidad de Cambridge y al inicio de la guerra se incorporó al Cuerpo Médico del Ejército Británico, donde, impactado por las heridas que vio en el campo de batalla, solicitó poder crear su propia Unidad de Cirugía Plástica para después trasladarse a un hospital especializado en la localidad de Sidcup, en el este de Londres, en el que realizaría algunas de sus intervenciones más exitosas.

En los inicios de la Primera Guerra Mundial, la reconstrucción facial era todavía muy primitiva; de ahí que la experimentación fuera parte fundamental en el trabajo del Dr. Gillies y se convirtiera, por ello, en un pionero en este campo de la Medicina que acumulaba ideas de diferentes fuentes y combinaba métodos que encontraba en todo tipo de libros.

Intervenciones exitosas y algún que otro fracaso

Uno de los más grandes éxitos del Dr. Harold Gillies fue la reconstrucción del rostro del teniente William Spreckley, que había perdido la nariz en una explosión. Para reconstruir la nariz del teniente, Gillies adoptó la técnica india del “colgajo frontal”, que había encontrado en una de sus lecturas.

econstrucción del rostro del teniente William Spreckley
Reconstrucción del rostro del teniente William Spreckley.

En primer lugar quitó cartílago de una de las costillas de Spreckley y después lo implantó en su frente durante un periodo de seis meses, mientras continuaba asegurando el suministro de sangre. Posteriormente, una vez implantado, formado y sanado el cartílago en el lugar que debía ocupar, cortó el exceso de piel y tejido, creando una nueva nariz del cartílago obtenido.

El proceso duró en su totalidad más de tres años pero Gillies consiguió que, pasado un tiempo, la cara del teniente Spreckley no mostrara los rastros de la compleja cirugía a la que le había sometido.

Peor suerte corrió el piloto Henry Lumley, que fue ingresado con graves quemaduras en su rostro y que fue tratado también por el Dr. Gillies. Para la reconstrucción de la cara del piloto, Gillies intentó crear un colgajo en el pecho del paciente pero el masivo injerto se infectó rápidamente y, dado que en aquella época los antibióticos aún no habían sido descubiertos, el organismo de Lumley fue incapaz de resistir el trauma de la operación y murió.

No obstante, a pesar del fracaso que fue la intervención del piloto Lumley, el Dr. Gillies aprendió una valiosa lección: que la cirugía plástica debía realizarse en pequeñas intervenciones, en lugar de en una gran operación; una norma que sigue vigente hoy día en nuestra disciplina.

Cirujano plástico, precursor y Sir

Harold Gillies desempeñó una importante labor tanto en el desarrollo de nuevas técnicas como en la formación de cirujanos plásticos de todo el mundo, lo que le llevó a ser nombrado caballero por la Reina de Inglaterra.

Sentó las bases de la Cirugía Plástica y Reconstructiva ya que los soldados mutilados en el frente empezaron a dejar de usar máscaras y prótesis. Sin embargo, el verdadero despliegue de la Cirugía Plástica no llegaría hasta el inicio de la II Guerra Mundial. Pero esa ya es otra historia para otro capítulo.

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  • Sociedad Española de Cirugía Plástica, Reparadora y Estética (SECPRE)
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