Las malformaciones congénitas más frecuentes tratadas por los cirujanos plásticos

21 Marzo 2017 - Publicado en Blog Cirugía Reparadora

adnEn este post recopilamos las malformaciones congénitas más comunes en recién nacidos, que requieren de cirugía reconstructiva. Entre ellas destacan las fisuras como el labio leporino o la fisura palatina. Su incidencia a nivel mundial es de 1 de cada 1.000 nacimientos, aunque se estima que en España resulta incluso mayor.

Otro tipo de malformaciones congénitas son las que se producen en la zona del pabellón auricular. Incluyen desde la ausencia de orejas (anotias) hasta las orejas “de soplillo” (héllix valgus), que, aunque considerada la más leve de las malformaciones auriculares, puede afectar mucho psicológicamente a un niño.

La anotia es un defecto en el cual la oreja no está presente, mientras que, en la microtia, la oreja es pequeña y no se ha formado correctamente. Hay casos de bebés que sólo tienen parte de la oreja, como el lóbulo, o únicamente la parte superior e inferior, con ausencia de todo el tercio central.

Las malformaciones graves del pabellón auricular pueden formar parte de otros síndromes craneofaciales y/o asociarse a malformaciones renales. En algunos casos, además, conllevan la ausencia del conducto auditivo, lo que, a su vez, provoca dificultades auditivas.

Malformaciones en extremidades y el tracto urinario

Son bastante frecuentes las malformaciones en extremidades (manos y pies). En este subgrupo se encuadra la polidactilia, trastorno genético en el que el bebé nace con más dedos en la mano o en el pie de los que le corresponden, y la sindactilia, una fusión congénita o accidental de dos o más dedos.

Menos comunes son las ausencias congénitas de pulgar o de alguno de los dedos, así como el síndrome de las bridas amnióticas. Este último comprende un grupo de defectos congénitos que sucede cuando las hebras de un saco lleno de líquido amniótico se enredan alrededor de partes del bebé en el útero, presentando el recién nacido un estrangulamiento cutáneo semejante a una brida en la zona afectada. Los defectos pueden afectar a la cara, los brazos, las piernas y los dedos de las manos o los pies y la gravedad de la deformidad puede variar enormemente, desde sólo un dedo hasta la ausencia total de un brazo o una pierna o que estos estén muy poco desarrollados.

También existen malformaciones en la zona del tracto urinario o zona genital. El hipospadias es el más frecuente y, en menor medida, el epispadias y la extrofia vesical. El hipospadias es un defecto de nacimiento en los varones en el que la abertura de la uretra (el conducto por el cual pasa la orina desde la vejiga para salir del cuerpo) no está en la punta del pene debido a que el meato urinario está colocado más cerca del pubis, en el tercio medio del pene o incluso en la base del mismo.

Si la abertura del meato está en la parte superior del pene se llama epispadias. La extrofia vesical, por último, es una malformación congénita del aparato urogenital en la que la mucosa de la vejiga se encuentra al descubierto y se aprecian con facilidad uréteres y uretra.

Nevus, angiomas y síndromes craneofaciales

Otras malformaciones congénitas que trata el cirujano plástico están relacionadas con defectos en la piel y, dentro de este grupo, figuran los angiomas y los nevus. El angioma es un tumor benigno, generalmente congénito, que aparece debajo de la piel en forma de mancha plana o sobreelevada y que está formado por la acumulación de pequeños vasos sanguíneos. Si está compuesto por vasos linfáticos, se denomina linfangioma.

Por su parte, el nevus es una malformación en la piel de células pigmentadas que, cuando es de gran tamaño y afecta a la cara o una zona amplia del cuerpo, se llama nevus gigante. Es muy inestético y puede generar mayor incidencia de cáncer cutáneo.

Finalmente, en el grupo de malformaciones craneofaciales, uno de los más comunes es el síndrome de Treacher Collins, que puede ser unilateral o bilateral. Es una enfermedad genética caracterizada por deformidades craneofaciales que afectan al desarrollo de los tejidos del tercio medio e inferior de la cara (ej.: mandíbula y pómulo).

En el mismo grupo encontramos también el síndrome de Pierre Robin, cuyas principales alteraciones son la existencia de una mandíbula excesivamente pequeña (micrognatismo), una lengua que cae hacia atrás (glosoptosis) y un paladar hendido y arqueado. Como consecuencia, los niños que sufren este síndrome suelen tener problemas de deglución y respiratorios.

Otras malformaciones en la zona craneofacial son las craneosinostosis, fisuras que se cierran demasiado pronto y causan un desarrollo anómalo del cráneo. Pero lo cierto es que estos síndromes cada vez son menos frecuentes gracias a que las técnicas de diagnóstico en la gestación han evolucionado en los últimos tiempos y permiten detectarlos en fases muy tempranas.

Como se apuntaba al inicio de este post, en todos los casos anteriores se requiere la realización de una cirugía reconstructiva, que debe ser realizada por un cirujano plástico. No obstante, en la mayoría de las ocasiones, será fundamental contar con un servicio multidisciplinar para el abordaje de estas intervenciones, sobre todo de las más complejas. Asimismo, conviene destacar que, por esta complejidad habitual, tales cirugías suelen necesitar más de un tiempo quirúrgico y un seguimiento clínico posterior.

Este post ha sido elaborado con la colaboración de la Dra. Elena Lorda, especialista en Cirugía Plástica, Estética y Reparadora y vocal de Ética de la SECPRE.

INFORMACIÓN DE CONTACTO

  • Sociedad Española de Cirugía Plástica, Reparadora y Estética (SECPRE)
  • Calle Diego de León 47
    28006 Madrid (España)
    Teléfono: +34 91 576 59 95
    Fax: +34 91 431 51 53

Esta web utiliza cookies. Si continúa navegando, consideramos que acepta su uso. Puede conocer cómo cambiar la configuración, en nuestra política de cookies.