Reconstrucción mamaria tras mastectomía por cáncer de mama: todo lo que debes saber

19 Octubre 2017 - Publicado en Blog Cirugía Reparadora

secpremamaCada año, a unas 25.000 mujeres españolas se les diagnostica cáncer de mama. Se estima que en torno al 64% acaban precisando una mastectomía (unas 16.000 mujeres), pero sólo el 30%, unas 4.800, son operadas para la reconstrucción mamaria y, de ellas, únicamente el 40% (1.920 mujeres), de forma inmediata, según estimaciones de la SECPRE. Se calcula, además, que sólo al 30%-40% de todas las pacientes a las que se les reconstruyen las mamas, sea de forma inmediata o diferida, se les realiza la micropigmentación de areola y pezón.

Ante estos índices tan bajos de reconstrucción, conviene recordar que la reconstrucción de las mamas extirpadas total o parcialmente es un derecho de las pacientes españolas con cáncer de mama que han tenido que pasar por una mastectomía. Está incluida en la cartera de servicios del Sistema Nacional de Salud (SNS) y, por tanto, no debe ser percibida nunca como un extra ni un lujo innecesario.

Las pacientes tienen derecho también a recibir información exhaustiva y rigurosa sobre las tres opciones existentes tras la mastectomía: la no reconstrucción, la reconstrucción diferida y la reconstrucción inmediata. La primera suele presentarse en mujeres que toman la decisión personal de no reconstruirse las mamas o a las que sus médicos desestiman tal posibilidad por ser el suyo un tumor avanzado o por conllevar su tratamiento algún coadyuvante que contraindique la intervención.

La reconstrucción diferida suele realizarse en pacientes cuyo caso requiere de técnicas muy complejas de reconstrucción, que aconsejan retrasarla para no alargar en exceso su estancia en quirófano, o que presentan problemas médicos asociados, como obesidad o hipertensión graves. La tercera opción, la reconstrucción inmediata, es la preferible siempre que esté clínicamente indicada, ya que, al realizarse en el mismo acto quirúrgico que la mastectomía, obtiene mejores resultados, pues los tejidos no pierden elasticidad, y unos beneficios psicológicos y de autoestima evidentes, porque las pacientes no se ven en ningún momento sin la mama o mamas extirpadas, lo que contribuye a su recuperación.

Sea diferida o inmediata, la reconstrucción puede efectuarse después de cualquier tipo de mastectomía: tumorectomía (extirpación del tumor conservando la mayor parte de la mama), cuadrantectomía (extirpación de uno de los cuatro cuadrantes en que se divide anatómicamente la mama), mastectomía simple (extirpación completa de la mama) o mastectomía radical (extirpación de la mama, los ganglios linfáticos de la axila y otros tejidos adyacentes).

El médico especialista en Cirugía Plástica, Estética y Reparadora será quien valore la técnica más indicada para la intervención de reconstrucción mamaria -con prótesis o con tejido autólogo-, valoración que debe tener en cuenta el tratamiento oncológico que pueda estar recibiendo la paciente, como la radioterapia o la quimioterapia. La radioterapia puede conllevar efectos lesivos, principalmente la atrofia de los tejidos, lo que, en las mamas reconstruidas mediante la implantación de prótesis, puede ocasionar, a su vez, molestias en forma de dolor, durezas y acartonamiento de la piel.

Según la actual literatura científica, la técnica de primera elección en reconstrucción mamaria es, de hecho, la reconstrucción microquirúrgica con tejido abdominal preservando el músculo, que tal es su denominación completa, aunque suele conocerse como “técnica DIEP” por sus siglas en inglés. Consiste en la extracción de tejido de otra parte del cuerpo de la paciente, principalmente el abdomen como su nombre indica, para usarlo en la reconstrucción de la mama o mamas extirpadas.

Hay casos, no obstante, en los que la técnica DIEP está contraindicada, como en las mujeres muy delgadas, con pocos tejidos para recrear la nueva mama, o en los que vaya en contra de las preferencias estéticas de las propias pacientes. Además, al precisar de vasos sanguíneos sanos con los que asegurar el suministro de sangre a los tejidos extirpados y reimplantados, esta técnica tampoco puede proponerse siempre a mujeres fumadoras, que padezcan diabetes, enfermedades del tejido conectivo o enfermedades cardiovasculares.

Por otro lado, se estima que en torno al 30% de las mujeres mastectomizadas en España acaban padeciendo un linfedema, que puede desarrollarse cuando, junto a las mamas, han tenido que extirparse los ganglios linfáticos situados en las axilas. En tal caso, existe el riesgo de que la linfa deje de circular inadecuadamente, se acumule en el tejido graso subcutáneo y provoque la hinchazón crónica de una o varias partes del cuerpo, sobre todo los brazos. Además de invalidante, el linfedema incrementa el riesgo de infecciones, ya que las partes afectadas se van fibrosando y disminuyen las defensas del organismo, por ser el sistema linfático un sistema inmunitario defensivo.

Los cirujanos plásticos previenen y tratan el linfedema, usando técnicas como la transferencia ganglionar microquirúrgica, que extrae ganglios linfáticos sanos de otra parte del cuerpo y los implanta en las axilas, o la derivación microquirúrgica linfático-venosa, que une vasos linfáticos superficiales con venas subdérmicas para derivar hacia ellas la linfa acumulada. Igual que debería tenderse hacia la reconstrucción de las mamas de forma inmediata siempre que esté indicado, la intervención para la prevención del linfedema debería incorporarse al mismo acto quirúrgico, quedando así restituidas de una vez todas las alteraciones anatómicas ocasionadas por la mastectomía.

Finalmente, respecto a la micropigmentación de areola y pezón, se trata de la realización de un tatuaje que, a diferencia de los habituales, se hace a menor profundidad de la piel y usando una pomada anestésica. Los tonos empleados son marrones y rojizos para imitar el color de la otra areola o, en caso de haberse extirpado y reconstruido las dos mamas, buscar un resultado armónico con la piel de la paciente.

El pasado mes de mayo, la Comisión de Sanidad del Congreso de los Diputados aprobó, por unanimidad de todos los grupos parlamentarios, una proposición no de ley para incluir en la cartera del SNS la micropigmentación de areola y pezón, con la que concluye el proceso reconstructivo, aunque unos cuantos hospitales públicos vienen realizándola desde hace tiempo.

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