La Cirugía Plástica Reparadora frente al cáncer de piel

10 Noviembre 2017 - Publicado en Blog Cirugía Reparadora

Evolucion de la cirugia del melanoma La incidencia del cáncer de piel en España ha aumentado un 38% en los últimos cuatro años, según la Academia Española de Dermatología y Venereología. Esta enfermedad es más común entre las personas con la piel más blanca y que suelen pasar mucho tiempo bajo el sol. Puede presentarse en cualquier parte del cuerpo, pero sobre todo en las áreas más expuestas a los rayos solares, como la cara, el cuello, las orejas, las manos y los brazos. En nuestro país, además, la incidencia es mayor que en otros países europeos, porque las horas de sol al año rondan las 3.000 de media entre todas sus regiones, a diferencia, por ejemplo, de Noruega, donde no llegan a las 1.500.

Tipos de cáncer de piel

El cáncer de piel es una enfermedad en la que células cancerosas se presentan en las capas exteriores de la piel. Existen dos tipos: melanocítico (melanoma) y no melanocítico (basocelular y espinocelular). El comportamiento de cada uno de ellos es muy diferente: a grandes rasgos, los melanocíticos son agresivos y los otros, no tanto. En España se diagnostican unos 4.000 nuevos casos de melanoma al año, más de 116.000 de carcinoma basocelular y 17.500 de carcinoma espinocelular, según la Sociedad Española de Oncología Médica.

El aspecto de estos cánceres puede variar. En los no melanocíticos, su signo más común es un cambio de la piel, como, por ejemplo, una herida que no sana o una pequeña protuberancia. Ésta puede ser de apariencia perlada, suave, brillante y cerosa, roja o marrón rojizo, con telangiectasias (arañas vasculares), etc. También puede aparecer como una mancha áspera o escamosa.

Los melanocíticos, habitualmente, suelen presentarse como una mancha negra o marrón oscuro que no cumple los criterios de seguridad para lesiones pigmentadas de la piel. Para prevenirlos, conviene vigilar el “ABCDE del melanoma”:

  • A: Asimetría: una mitad es diferente de la otra en cuanto a coloración y forma.
  • B: Borde irregular, ondulado o mal definido.
  • C: Color, con variación de una zona a otra, diferentes tonos de marrón y negro, a veces blanco, rojo o azul.
  • D: Diámetro: a pesar de que el melanoma es generalmente más grande de 6 mm., cuando se diagnostica, puede ser más pequeño.
  • E: Evolución: un lunar o lesión de la piel que se ve diferente del resto o que está cambiando en tamaño, forma o color, o que sangra y/o pica.

Por supuesto, no todos los cambios en la piel son el síntoma de un cáncer, pero es recomendable acudir al médico cuando se note alguno en la línea descrita.

Los cánceres no melanocíticos crecen de manera lenta en la capa más externa de la piel (epidermis) y tienen muy poca capacidad de metastatizar. La mayoría se curan con facilidad mediante cirugía. Por su parte, los cánceres de piel de tipo melanoma son menos comunes pero más agresivos. Tienen una tasa de incidencia de 8,82:100.000 personas/año y de mortalidad de 2,17:100.000 y, aunque pueden presentarse en cualquier etapa de la vida, es frecuente que afecten a adultos jóvenes. Ocupan la séptima posición entre los tumores más prevalentes en la población general y la cuarta posición entre los que más afectan a las mujeres.

La cirugía ante el cáncer de la piel

Se utilizan diferentes técnicas quirúrgicas para la extirpación del cáncer de piel, aunque las opciones dependen de su tipología, tamaño, localización en el cuerpo y otros factores. Con frecuencia, la cirugía se puede realizar en el consultorio o en la clínica usando un anestésico local. Y, en el caso de los cánceres con un alto riesgo de propagación, a veces se administran otros tratamientos, como radioterapia, quimioterapia y/o inmunoterapia tras la cirugía.

Entre los métodos que se emplean para la extirpación, por un lado, la escisión simple es una operación en la que se extirpa el cáncer de la piel junto con parte del tejido sano situado alrededor de éste; por otro, la cirugía micrográfica de Mohs consiste en una operación en la que se extrae el cáncer y la menor cantidad de tejido sano posible, empleando un microscopio para analizar la zona y asegurarse de que no quede ninguna célula cancerosa.

Dependiendo del tamaño del tumor, se podrá cerrar directamente el defecto o, en caso de lesiones grandes, habrá que recurrir a injertos de piel o colgajos para su cobertura. Es decir, se puede utilizar piel de otra parte del cuerpo para recolocarla en el área donde se extirpó el cáncer. La cirugía siempre deja cicatrices en la piel, aunque existen nuevos métodos quirúrgicos e injertos con los que minimizarlas. Evidentemente, es importante seguir las instrucciones del cirujano plástico y, como en cualquier otra intervención, recurrir a un profesional titulado.

Este post ha sido elaborado con la colaboración de la Dra. Ainhoa Placer, especialista en Cirugía Plástica, Estética y Reparadora y vocal de Comunicación y Redes Sociales de la SECPRE.

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  • Sociedad Española de Cirugía Plástica, Reparadora y Estética (SECPRE)
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