Enfermedad de Dupuytren: qué es y cómo tratarla

19 Abril 2017 - Publicado en Blog Cirugía Reparadora

dupuytren blogLa contractura de Dupuytren, también llamada enfermedad de Dupuytren, consiste en la retracción de la aponeurosis palmar media. Normalmente la enfermedad se inicia con un engrosamiento por debajo de la piel de la palma de la mano, que puede derivar en la aparición de nódulos o bridas fibrosas. Estos, a su vez, pueden provocar que los dedos se contraigan y tiren hacia la palma. La contractura recibe su nombre del Barón Guillaume de Dupuytren (1777-1835), quien describió y padeció esta patología.

La Enfermedad de Dupuytren se engloba dentro de las enfermedades de tipo reumático. Es mucho más frecuente en hombres que en mujeres. Sin embargo, cuando se presenta en éstas, la carga genética suele ser mayor y la transmisión a la descendencia, más evidente, presentándose de manera más agresiva. Generalmente, la enfermedad se manifiesta a partir de los 50 años.

En ocasiones la contractura de Dupuytren se asocia con otras enfermedades con las que guarda similitud por la proliferación de tejido fibroso, como la fibrosis plantar o enfermedad de Ledderhose o la enfermedad de Peyronie, que provoca la desviación o curvatura del pene durante la erección y que puede ser dolorosa e interferir en las relaciones sexuales.

La prevalencia de la enfermedad de Dupuytren es mayor en personas con antecedentes de epilepsia y también de alcoholismo. Hay quien ha querido clasificarla como enfermedad laboral, aunque hasta la fecha no se dispone de evidencias para considerarla como tal. Se trata de una deformación que no es dolorosa en la mayor parte de los casos, aunque sí puede ser incapacitante cuando impide la extensión total del dedo.

La contractura puede afectar a uno o a varios dedos de la mano. Estadísticamente, el que resulta afectado con más frecuencia es el anular, seguido del meñique y el pulgar, pero hay casos en los que todos se van afectando de una manera progresiva.

Las fases iniciales de la enfermedad suelen tener lugar en la palma de la mano, en forma de nódulo o de brida, y progresivamente se van afectando las articulaciones metacarpofalángica e interfalángicas. Es entonces, al empezar a flexionarse las articulaciones, cuando el paciente debe ser operado. No obstante, no debería esperarse a la flexión de la articulación interfalángica proximal, dado que es precisamente esta articulación la que peor recuperación tiene en el postoperatorio.

¿Cómo es la cirugía?

Se trata de una cirugía ambulatoria, que se realiza con anestesia regional en la zona del brazo y que puede ir o no acompañada de sedación. La intervención suele durar aproximadamente una hora.

En cuanto al postoperatorio, consiste en tener la mano vendada durante un periodo de unos quince días, a lo que sigue una rehabilitación que puede extenderse entre quince días y dos o tres meses, dependiendo de lo avanzado del proceso y lo agresiva que haya sido la cirugía. Y es que el periodo de recuperación variará en función de si la contractura se encontraba en una fase inicial o, por el contrario, afectaba a varios dedos de la mano.

Sin embargo, a pesar de que la cirugía se ha demostrado eficaz para ayudar a corregir la contractura de Dupuytren avanzada, actualmente se tiende hacia tratamientos menos invasivos. Desde hace unos seis años, se encuentra disponible la inyección de la enzima colagenasa clostridium histolyticum, que nos permite conseguir la extensión del dedo afectado a las 24 horas de su inyección, sin tener que recurrir a la cirugía.

Con el tratamiento inyectable, además, la recuperación es más rápida que con la cirugía tradicional, aunque el paciente deberá llevar una férula durante unas semanas por las noches. Otra desventaja es que este tratamiento inyectable sólo está indicado en algunos casos específicos de contractura de Dupuytren.

Por último, desde hace poco más de un año se conoce otra forma de abordar la enfermedad, si bien aún no está muy extendida. La nueva técnica, que elimina la cicatriz de la mano y reduce el tiempo de recuperación de la lesión, consiste en cortar y fragmentar la brida de tejido fibroso afectada mediante múltiples punciones transcutáneas realizadas con una aguja o con un microbisturí corneal. Una vez debilitada la brida se fuerza la extensión del dedo y al conseguir esta extensión completa, la brida queda totalmente fragmentada.

Es entonces cuando podemos introducir en los interespacios de la brida seccionada un injerto de grasa autólogo que previamente hemos obtenido, generalmente del área infraumbilical. Éste contiene células madre, así como una serie de factores inhibidores de la inflamación que evitan que los miofibroblastos creen un nuevo tejido fibroso, regenerando así la brida.

Su indicación principal son los estadíos II y III inicial de la enfermedad y los resultados son realmente sorprendentes, porque en períodos de tan sólo cinco días, el paciente ya puede tener la mano descubierta y activa, consiguiendo en muchos casos a las dos semanas la recuperación completa de la movilidad de la mano.

Cabe destacar, finalmente, que esta técnica tiene un período de seguimiento actualmente de dos años y, en este período, el porcentaje de recidivas es semejante al de las técnicas tradicionales.

Este post ha sido elaborado con la colaboración del Dr. Jesús Barón, especialista en Cirugía Plástica, Estética y Reparadora y vocal de Relaciones Institucionales de la SECPRE.

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